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Lea el Libro.

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Es necesario fortalecer la cultura de la lectura para que el mensaje más importante de la Biblia (el Libro) no deje de ser transmitido.

A lo largo de la historia, la Biblia ha transformado la vida de millones de personas. (Foto: Shutterstock)

Es cierto que parte de la población mundial no tiene acceso a libros por cuestiones sociales, financieras o incluso de salud. Sin embargo, muchos que podrían tener el hábito de la lectura optan por no desarrollarlo. El acceso a la tecnología, con su énfasis en el entretenimiento, aparece más como un competidor que como un socio para la lectura.

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Esta realidad es preocupante porque con la lectura podemos tener acceso a formas más refinadas de la interpretación del espíritu del tiempo. Sin la lectura se pierde la posibilidad de transitar por áreas importantes de la vida y de decodificar informaciones relevantes. En general, quien lee adquiere nuevos saberes que normalmente no se encontrarían de otra forma. Un resultado bastante incómodo de la ausencia de lectura es la falta de habilidad de interpretación. Mucha gente deja de entender cosas importantes de la vida por no saber leer de modo efectivo. Decodificar letras no significa entender exactamente lo que las letras reunidas en palabras, sintagmas, frases y párrafos quieren decir. El texto solo es texto cuando es leído, efectivamente.

Además de todos los innumerables beneficios de la lectura, lo que comprueba su importancia, es significativo pensar que Dios eligió revelarse a nosotros de manera cognitiva por medio de un libro. Si no existieran todos los otros motivos para gustar de leer, ese hecho por sí solo ya debería ser suficiente. Quien lee la Biblia con intencionalidad y placer encuentra el camino hacia el conocimiento transformador.

El Libro de los libros

La Biblia no es meramente un manual de instrucciones con prescripciones y soluciones directas para problemas del día a día. En realidad, en ella encontramos a la persona de Dios, su carácter, sus acciones en la historia, su interacción con la humanidad y sus promesas presentadas de forma artística, entrelazadas con refinamiento y sofisticación literarias. En otras palabras, en contacto con la revelación de Dios en su Libro, somos expuestos a los principios eternos e inmutables del carácter divino, presentados con complejidad y belleza literaria inigualable. Así, leer la Biblia trae beneficios no solo espirituales, sino también intelectuales y emocionales.

Los diferentes géneros literarios y textuales del Libro de Dios, a veces aplica el lenguaje directo y pragmático, otras veces establece la admiración al sacar al lector de la perspectiva común, agudizan la habilidad de interpretación del texto. El lenguaje de las Escrituras conducirá al lector a intencionalidades, símbolos y perspectivas. Con la conducción del Espíritu Santo, cada autor bíblico contribuyó con un foco narrativo/poético/profético específico. Al leer sus escritos, se nos invita a colocarnos lentes especiales para examinar las escenas que son proyectadas y escritas en las páginas del texto sagrado. Los bastidores de la realidad de la vida son entremezclados en el texto, e interpretarlos es el desafío del lector sincero y atento de la Biblia.

En compañía del Autor, es posible acceder a niveles profundos de significado, entender la claridad del pensamiento divino y explorar el contenido que fue revelado. El “examinad las Escrituras” de Jesús (Juan 5:39) debe ser el esfuerzo espiritual e intelectual de cada persona. Es un llamado a descifrar la revelación divina como alguien descifraría el mapa de un tesoro.

Valor de la Biblia

En la lectura de la Biblia encontramos flashbacks y flashforwards que hacen que transitemos por sus páginas percibiendo la coherencia textual y las conexiones intertestamentarias, como un flujo de la consciencia perfectamente establecido. La intertextualidad entre los libros de las Escrituras realza la cohesión que se debe tener en cuenta para la comprensión de su mensaje. Cuando Pablo mencionó que “las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron…” (Romanos 15:4), no estaba usando una figura del lenguaje. Además del mensaje propiamente dicho, el “todo” del apóstol también se refiere a la forma del texto y a su composición, que transmiten niveles esenciales de significado y que no pueden ser dejados de lado. Leer integralmente el texto es una herramienta esencial para acceder a las enseñanzas que Dios registró en la Biblia.

No es casualidad que la Biblia sea el libro más vendido en el mundo. Su valor literario es mucho más profundo de lo que cualquier análisis o crítica pueda medir. Sin embargo, considerando la falta de prestigio que tiene la lectura en nuestro país, que no es muy diferente en la mayor parte del mundo, encontramos dos motivos por los cuales la Biblia, aunque muy difundida, sea tan poco comprendida. Además de los aspectos espirituales involucrados en la interpretación de las Escrituras, sin duda la falta del hábito de la lectura y la gran dificultad interpretativa de muchas personas crean serios obstáculos para que el mensaje de Dios sea ampliamente conocido. Si un texto solo puede ser considerado como tal cuando es leído, es triste pensar que para muchas personas el Texto Sagrado no es texto.

Es fundamental entender la importancia de actuar de forma intencional para que exista un mayor gusto por la lectura entre nosotros. Las personas deben ser estimuladas a leer sin depender de la tecnología y mucho menos de la futilidad de los entretenimientos vacíos. Ciertamente el motivo más importante para que una cultura de lectura sea una realidad viva entre nosotros es que Dios eligió registrar su mensaje en un Libro. Descubra o redescubra la experiencia de la lectura. Lea buenos libros. Lea el Libro.

 

 


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